¿Cuál es tu sueño? Quizás sea dar la vuelta al mundo o quizás sea tener tu propia casa. Sea cual sea tu sueño seguramente necesitarás dinero para poder lograrlo. Por ello, es necesario que tengas un plan financiero a largo plazo.

 

No tener un plan financiero hace que sea más complicado conseguir tus objetivos ya que,de esta forma, los dejas al azar.

 

Por ello, te animamos a crear cuanto antes tu plan financiero. Un plan financiero es una estimación de los gastos, ingresos y ahorros que esperamos tener en el futuro.

 

Para construir tu plan financiero estos son los pasos que tienes que seguir.

 

1. Evaluación financiera

En primer lugar, para crear un plan financiero será necesario ser consciente de tu situación financiera actual, conocer aspectos importantes como tu gasto medio mensual, un detallado informe de tus inversiones y tus ingresos. Una vez que tengas una imagen global de tus finanzas podrás definir fácilmente tu plan financiero.

 

2. Establece tus objetivos

Seguro que nunca viajas sin saber tu destino. Entonces, ¿por qué si lo haces con tus finanzas?

 

Tus objetivos pueden ser a corto o largo plazo. En los objetivos a largo plazo se incluyen tu plan de jubilación, la educación de tus hijos, etc. mientras tanto en los objetivos a corto plazo se comprende la compra de un coche o una casa.

 

A veces, la clasificación de los objetivos también depende de la edad. Por ejemplo, si tu hijo ya tiene 15 años, entonces, este no será un objetivo a largo plazo, sino que será a corto, porque tendrás un horizonte temporal de solo 3 años.

 

Pero tienes que tener en cuenta que establecer tus objetivos no significa decir que quieres comprarte una casa y ya está. Debes de definir específicamente estos objetivos para que estos sean eficientes, para ello deben de responder a la definición de objetivos SMART.

 

SMART es un acrónimo inglés que significa Specific, Measurable, Achievable, Realistic, Timely, que en español se traduce como Específico, Medible, Alcanzable, Realista y medible en el Tiempo.

Para establecerlo deberás realizarte las siguientes preguntas:

 

¿Cuál es tu objetivo? ¿Cuánto dinero necesitas para cumplir tus objetivos? ¿Es realista? ¿Es importante para ti? ¿Cuándo quieres alcanzar tu objetivo?

 

Por lo tanto, si tu objetivo es comprarte una casa tendrás que definir este objetivo, de tal forma que, responda a estas preguntas.

 

Te dejo un ejemplo para que comprendas mejor cómo deberías hacer para determinar tu objetivo:

 

¿Cuál es tu objetivo?  Ahorrar para la entrada de una casa.

¿Cuánto dinero necesitas para cumplir tus objetivos? La casa cuesta 200.000 euros; por lo tanto, necesitaré 20.000 euros.

¿Es realista? Si, es realista ya que me puedo permitir ahorrar 150 euros al mes e invertirlo obteniendo un 3% de rentabilidad anual (conservador).

¿Es importante para ti? Sí. Tener una casa propia me dará mucha tranquilidad.

¿Cuándo quieres alcanzar tu objetivo? En 10 años.

Dedícale tiempo a esto, de esta forma, estarás mucho más cerca de conseguir tu objetivo.

 

3. Capacidad de ahorro

Una vez que conocemos nuestros objetivos y los ahorros regulares que se requieren para lograr esos objetivos, es el momento de confirmar si es posible ahorrar esta cantidad.

 

Esto depende de nuestros ingresos y gastos actuales, por lo que, debemos revisar nuestras cuentas mensuales.

 

Si la cantidad diferencial entre ingresos, y gastos es suficiente para alcanzar estos objetivos entonces podemos poner en marcha nuestro plan financiero.

Si no es suficiente entonces, deberás revisar tus objetivos de nuevo. Para ello debes hacerte preguntas como: ¿son objetivos realistas? ¿Con un poco más de tiempo podrías cumplirlos?

 

Si bien, sabemos que hay objetivos que no se puede modificar en cuanto al tiempo, como la jubilación o la educación de los niños. En este caso lo que se deberías de hacer es tratar de reducir tus gastos para conseguir el ahorro necesario para poder aumentar tu capacidad de ahorro.

 

Para el resto de los objetivos negociables como la compra de una casa o el objetivo de vacaciones, se puede repensar el objetivo (comprar una casa más barata o buscar una fecha para viajar más económica) o, si queremos conseguir ese objetivo exactamente, podemos optar por aumentar el horizonte de tiempo para tener más tiempo para poder alcanzarlo.

 

4. Revisión

La planificación financiera es un proceso que dura toda la vida. No puedes hacerlo y luego dejarlo durante el resto de tu vida, a no ser que tengas a alguien que lo haga por ti, ya que necesitará correcciones, cambios, modificaciones según se vayan modificando las circunstancias.

 

Por esto, una vez que tu plan financiero esté ejecutando, debes mantenerte control y no abandonarlo. Debes revisar tu plan una vez al año o en aquellos momentos en que se produzcan cambios en tus circunstancias, como pueden ser, cambios en tu puesto de trabajo, un aumento salarial o, incluso, tener un hijo.

 

También es importante revisar tus inversiones de forma regular (al menos una vez cada 6 meses). A veces, el dinero que hemos invertido no está dando el rendimiento deseado o nuestras preferencias de riesgo cambian. Por lo tanto, la reasignación de la cartera debe hacerse a intervalos regulares, de lo contrario, puede llevarte no cumplir tus objetivos.