La planificación financiera es una herramienta esencial para alcanzar objetivos y conseguir seguridad económica en el futuro. Planificar nuestras finanzas permite reducir la incertidumbre, contribuir a proyectar un futuro y tomar mejor provecho de nuestro tiempo. Una de las mejores formas de planificar es prever y tomar nota de los posibles fallos para así evitarlos en un futuro. Para ello, traemos los 8 errores más comunes a la hora de planificar nuestras finanzas.

Infografia errores comunes en la planificación financiera

No tener un Planificador Financiero Personal

 

Este es uno de los errores más comunes. Es probable pensar que el comercial de la sucursal de un banco pueda ayudarnos. Sin embargo, esto no suele ocurrir, ya que ofrecen productos que no se adaptan a la situación de cada persona y por tanto no sirven para cumplir los objetivos reales. Un ejemplo puede ser clientes que contratan planes de pensiones sin conocer las características de fiscalidad, rentabilidad o liquidez tan solo porque se los ha recomendado la sucursal del banco. También sucede que muchas personas contratan hipotecas con una cláusula desconocida, fallo que arrastran durante un gran periodo de tiempo.

 

Por ello, el asesor financiero nos aconsejará cual es la mejor decisión, teniendo en cuenta la edad, el riesgo que estamos dispuestos a asumir o si vamos a necesitar dinero para una emergencia.

 

El experto no garantiza que se vaya a obtener una rentabilidad determinada con una inversión, pero si va a contribuir a que no se pierda todo el dinero, que es lo que le ocurre a las personas que se decantan por productos financieros que ni siquiera entienden como funcionan.

 

 Ahorrar e invertir solo para un objetivo

 

Cuando planificamos nuestras finanzas, es importante conocer las necesidades vitales y determinar cuales son los objetivos y metas personales. Una vez que hayan realizado tu diagnóstico financiero, el asesor elaborará un plan para que ahorres y consigas una alta rentabilidad de tu dinero, según el nivel de riesgo.

 

Lo primero es tener conocimiento de tu punto de partida económico y saber cuáles son los objetivos vitales, es decir, lo que quieres conseguir con tu dinero. Los más comunes son:

 

  • Seguridad y tranquilidad
  • Jubilación
  • Educación para tus hijos
  • Comprar una casa
  • Dejar una herencia

 

Para la planificación financiera es imprescindible definir de forma correcta tus metas y su prioridad así como establecer los plazos en los que se quieren conseguir dichas metas. Es común que con el paso del tiempo vayan surgiendo nuevas metas, por eso es necesario contar con la compañía de un experto que te asesore durante toda la vida.

 

Elegir mal el producto de inversión

 

Otro de los errores más comunes es elegir mal la herramienta de inversión en la que depositas el dinero para alcanzar los objetivos. Nadie quiere malgastar una inversión en un producto que nos deja con el mismo dinero que al principio.

 

Aunque es cierto que hay personas que ya tienen adquirido el hábito de ahorrar, existe un desconocimiento sobre los distintos productos disponibles en el mercado que lleva a una mala elección del método de ahorro.

 

Si el objetivo es ahorrar a largo plazo, se puede utilizar una cuenta corriente, lo que supone un mayor esfuerzo y tiempo por su menor rentabilidad. Otra opción sería utilizar un PIAS o United Linked, productos diseñados especialmente para ahorrar aprovechándose se sus ventajas.

 

Creer que una buena rentabilidad en el pasado garantiza una en el futuro

 

En numerosas ocasiones, antes de invertir, analizamos cómo se ha comportado el producto a lo largo del tiempo, aunque de esta manera sólo estamos observando hacia el pasado. 

 

Por ello es necesario entender que existen variables externas que se deben tener en cuenta cada vez que se toma una decisión de inversión. Del mismo modo, también es importante el contexto actual para obtener buenos resultados en el futuro.

 

Tener el pensamiento de invertir a largo plazo para buscar la inmediatez

 

Cuando se decide invertir a corto plazo se maneja un perfil de riesgo bajo por lo que no se garantizan altas rentabilidades.

 

Para evitar esta situación, se recomienda invertir también a mediano y largo plazo, en productos de alto o mediano riesgo, con el objetivo de conseguir mayores rentabilidades en el futuro.

 

No fijar una meta de ahorro

 

Normalmente cuando no se tiene un objetivo fijado, lo primero que se hace es gastar el dinero rápidamente y ahorrar muy poco. Por esto, es aconsejable destinar el dinero hacía una meta en concreto y que esta sea alcanzable y real. Esta meta puede ser conseguir dinero para la jubilación o ahorrar dinero para la educación de tus hijos.

 

Esto sirve a las personas de motivación para seguir con un propósito de ahorro y para que tengan el incentivo de querer llegar más lejos.

 

Gastar más de lo que se recibe

 

Comprar es una actividad que produce placer y satisfacción en las personas, por lo que se trata de un error muy común. Sí se gasta más de lo que se gana y no se realiza un estudio exhaustivo de deudas, es muy complicado conseguir establecer un plan para escapar de una situación de endeudamiento desmesurado.

 

Es importante cuidar de las finanzas personales para lograr un buen desarrollo de la vida adulta. Administrar bien el dinero te permitirá realizar y ejecutar proyectos, adquirir bienes y generar beneficios. 

 

Comenzar la planificación muy tarde

 

Cuánto antes se comience a ahorrar dinero, menos esfuerzo será necesario en el futuro para cumplir con un objetivo a largo plazo. Sí empiezas la planificación financiera con mucha anterioridad, los montos de dinero a depositar en tu caja de ahorros cada mes son menores y será más cómodo y rápido llegar a la meta marcada.

 

Un ejemplo sería comenzar a ahorrar tu pensión desde los 30 años y no desde los 50, haciendo un esfuerzo menor, con resultados mejores y más rápidos.

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