El interés compuesto es uno de los conceptos más importantes en finanzas. Este afecta tanto a tus inversiones como a tus deudas. Por esto, conocerlo es esencial para poder aprovechar su poder y evitar que te perjudique.

 

¿Qué es el interés compuesto?

El interés compuesto se refiere al proceso por el cual los intereses generados en un tiempo determinado generan más intereses creando un efecto multiplicador. 

 

¿Cómo funciona?

Para entender el interés compuesto, primero vamos a comenzar con el concepto de interés simple. El interés simple es el beneficio que se obtiene de una inversión durante un tiempo determinado y que se calcula en base a el capital inicial.

 

Supongamos que, tienes un depósito con 100 euros que te ofrece un interés anual del 5%, de forma que, a final de año habrá generado 5 euros de intereses.

 

¿Qué ocurre al año siguiente? Si retiras los ingresos generados, al año siguiente, obtendrás la misma cantidad de intereses, 5 euros. Y así durante todos los años posteriores.

 

En cambio, si tienes una cartera de fondos aquí entra en juego el interés compuesto. En el segundo año y sucesivos, no solo ganarás intereses por tu inversión inicial, también obtendrás intereses de los intereses obtenidos en los años anteriores.

 

Entonces, el interés generado en el segundo año será mayor que el generado en el primer año, ya que, ahora los intereses se calculan sobre 105 euros.

 

De esta forma, 

  • Primer año: inversión inicial de 100 euros al 5% de interés, tu balance a final del año es de 105 euros.
  • Segundo año: 105 euros al 5% de interés, tu balance a final de año es de 110,25 euros.
  • Tercer año: 110,25 euros al 5% de interés, te ofrece un balance a final de año igual a 115,76 euros.

Pero, debes tener cuidado porque el interés compuesto es un arma de doble filo. En el caso de que tengas deudas el interés compuesto trabaja en contra tuya, de modo que, si un mes no pagas, al siguiente mes deberás pagar los intereses correspondiente a ese periodo más los intereses acumulados.

 

Sácale ventaja al interés compuesto

¿Cómo puedes hacer que el interés compuesto juegue a tu favor?

 

  • Empieza a ahorrar pronto: el tiempo es tu aliado. Cuanto más tiempo puedas dejar tu dinero intacto, más podrá crecer, porque el interés compuesto crece exponencialmente con el tiempo. 

Si ahorras 100 euros al mes y lo inviertes en un fondo que te ofrece un interés del 5% (compuesto anualmente) durante 5 años, al final de este periodo habrás ahorrado 6.100 euros y ganado 836’63 en intereses. En total tendrás 6.936,63 euros.

 

Incluso si después de estar 5 años no vuelves a ahorrar, pero dejas ese dinero trabajando, a los 20 años se habrán generado 7.484,13 euros adicionales en intereses gracias a la capitalización. ¡Habrás más que doblado tu cantidad de ahorro sin tener que hacer ningún esfuerzo!

 

  • Paga las deudas rápidamente y paga más cuando puedas: Si has contraído alguna deuda, por el motivo que sea, intenta pagarla lo antes posible, así la cantidad de intereses a pagar será mucho menor.
  • Mantén bajas las tasas de endeudamiento: evita pagar tus compras con la tarjeta de crédito o pedir préstamos, no intentes vivir por encima de tus posibilidades, endéudate solo cuando sea necesario (para una hipoteca, por ejemplo), siempre y cuando, puedas asumir dicho endeudamiento con tus ingresos regulares.

 

¿Qué hace al interés compuesto poderoso?

El interés compuesto tiene mayor efecto cuando se pagan intereses repetidamente. Los primeros años no son especialmente significativos, como ya hemos visto en el ejemplo anterior, dado que, el efecto del interés compuesto durante cortos períodos apenas es de unos pocos euros. Para que el interés compuesto genere un efecto notable es necesario: 

 

  • Frecuencia. La frecuencia puede ser diaria, mensual o anual. Cuanto más frecuente sea el cálculo del interés compuesto, mayor será su efecto. 
  • Tiempo. El interés compuesto necesita de un horizonte temporal a largo plazo para que se noten sus efectos. 
  • Tasa de interés. Una tasa de interés más alta provocará un crecimiento más rápido de los intereses compuestos. 

 

Su poder

La capitalización de los intereses multiplica tu patrimonio. En el ejemplo que se sigue se ve la diferencia entre invertir en un depósito bancario (interés simple) o en una cartera de fondos (interés compuesto). En ambos casos se parte de un capital inicial de 15.000 euros durante 20 años a una tasa de rentabilidad del 5%.

 

En el caso de invertir los 15.000 euros en un depósito bancario, al cabo de 20 años, genera un capital de 30.000 euros: 15.000 de inversión inicial + 15.000 de interés simple.

 

En cambio, una inversión en una cartera de fondos genera una acumulación de capital de 39.799,47 €: 15.000 € de inversión inicial + 24.799,47 € de interés compuesto (¡más de lo invertido inicialmente!).

La fórmula del interés compuesto

El interés compuesto es muy sencillo de calcular. Solo tienes que seguir esta fórmula:

Cf = C (1 + i/n ) ^ t·n

Cf: Capital final

C: Capital inicial

i: interés anual

n: plazo de la inversión ya sea años, meses, días. (por ejemplo, si son meses n es igual a 12, si son días n es igual a 365).

t: tiempo (en años)

 

Ejemplo: 1.000 euros al 5% de interés calculado anualmente. ¿Cuánto tendrás después de 15 años?

Cf = C (1 + i) ^ t

Cf = 1000 (1 + 0,05) ^ 15

Cf = 1000 (2,0789)

Cf = 2078,93

Después de 15 años, tendrás aproximadamente 2.079 euros. De esta cantidad, 1.000 euros es el dinero que invirtió inicialmente, mientras que los 1.079 euros restantes son intereses. 

 

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