Años de inestabilidad financiera y cada vez más dudas respecto a la capacidad del Estado para cubrir las pensiones futuras. La sociedad mira con incertidumbre y preocupación sobre su futuro, mientras el propio Estado impulsa iniciativas como el plan de pensiones de empleo (PPE), un mecanismo que merece la pena conocer.

Veremos en qué consiste esta herramienta de ahorro, qué ventajas proporciona y cuál es su utilidad de cara al futuro, donde la mayoría de los trabajadores tendrá que buscar mecanismos como éste para complementarlo con su pensión de jubilación habitual.

La pensión de jubilación es una cuestión que cada vez preocupa más a los trabajadores, ya que cada día son más conscientes de las pocas posibilidades de recibir una prestación suficiente para mantener su nivel de vida a partir de que se jubilen.

El propio gobierno, alentado por la Unión Europea, está cambiando algunas políticas para dinamizar un producto como los planes de pensiones de empresa.

¿Qué es un plan de pensiones de empleo?

Un plan de pensiones de empleo es un mecanismo de ahorro que ayuda a complementar la futura pensión de jubilación. Se trata de un producto financiero para que las empresas realicen una aportación mensual a favor de sus trabajadores, fomentando así mejorar la capacidad de ahorro de sus empleados.

Aunque todavía no alcanza la popularidad de los planes de pensiones privados, cada vez son más las empresas que apuestan por ellos, gracias a una serie de beneficios fiscales.

 

¿Por qué son necesarios los planes de pensiones de empleo?

El sistema de pensiones en España se basa en un sistema de reparto, es decir que la generación cotizante financia a la generación jubilada, implicando que la cotización de los trabajadores tiene que ser amplia para poder mantener el sistema.

Problemas actuales de la Seguridad Social

La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida de la generación Baby Boom anticipan un desequilibrio del sistema de pensiones en nuestro país. A esto hay que sumarle que los salarios medios actuales son bajos, lo que implica una menor aportación al sistema de la seguridad social.

Ya en 2018, BBVA Research alertaba que para poder mantener la tasa de prestación actual sería conveniente alcanzar alrededor de 30 millones de cotizaciones, cifra muy alejada de los 19 millones de cotizantes que existen en la actualidad. Y la situación no ha mejorado desde entonces.

Dado que las cotizaciones son insuficientes para sostener el sistema y el fondo de reserva ya se ha agotado, se ha convertido en el gasto público social que más aumenta, ya que hay cada vez más pensionistas y menos trabajadores.

En enero de 2022 el gasto en pensiones en España fue de 10.745,39 millones €, lo que supone un aumento del 6,52% con respecto al mismo mes de 2021. Cada año se incrementa el gasto, siendo la partida más importante en 2022 (un 35% de los presupuestos).

 

GRÁFICA DE EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE PENSIONISTAS EN ESPAÑA

 

Mejoras en la fiscalidad de los planes de pensiones de empleo

Como consecuencia de lo anterior, el gobierno ha incrementado hasta los 8.500€ la cuantía máxima anual que se podrá aportar por cada trabajador a los planes de pensiones colectivos.

El Estado ha impulsado este tipo de iniciativas llevando al plano financiero algunas ventajas fiscales en los Presupuestos Generales de 2022. Tanto la empresa como el trabajador reciben incentivos fiscales por participar.

Beneficios fiscales para el empleado o partícipe

Ahora, el trabajador podrá destinar 4.250€ del salario de su empresa a un plan de empleo colectivo, mientras la empresa puede aportar el resto, hasta llegar a un máximo de 8.500€ anuales.

La contrapartida es que los planes de pensiones individuales han sufrido un recorte en la desgravación, donde el capital máximo pasará de 2.000€ a 1.500€ anuales.

Por tanto, entre un plan de pensiones de empleo y el plan de pensiones individual un trabajador podrá aportar hasta 10.000 € al año, siempre que esta cantidad no supere el 30% de los rendimientos netos de su trabajo y/o las actividades económicas en el ejercicio.

Si se quiere rescatar un PPE, la fiscalidad es igual a la de un plan de pensiones corriente, tributando como rendimiento del trabajo, según el tramo que corresponda en el año del rescate..

Las dos ventajas principales son:

  1. Supone un plus adicional en su nómina
  2. Puede deducir una parte en su declaración de la renta

Beneficios fiscales para la empresa promotora

La empresa podrá deducir parte de las aportaciones realizadas en beneficio de los empleados en el impuesto de sociedades.

Beneficios plan pensiones empleo para empresas y trabajadores.

Funcionamiento del plan

Este tipo de mecanismos de ahorro y prestaciones están definidos y regulados por la ley de Regulación de Planes y Fondos de Pensiones.

Para que un plan de pensiones de empresa cuente con los mecanismos necesarios que garanticen los derechos de sus trabajadores, debe estar vinculado a un fondo de pensiones donde se canalicen las aportaciones y se gestionen las inversiones.

Los fondos de pensiones están gestionados por una Sociedad Gestora de Fondos de Pensiones que debe estar regulada y supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

A diferencia de los planes individuales, su carácter colectivo permite que sea la empresa la que, mediante un acuerdo previo, pueda establecer las condiciones e importes necesarios para ir incluyéndose en la nómina del trabajador, permitiendo incluso aumentar el valor y calidad del vínculo que el trabajador mantiene con la empresa.

 

Partes constituyentes de los PPE

Empresa promotora

Puede tomar la forma de empresario, sociedad, entidad o corporación. En todos los casos los empleados deben haberse comprometido a favor del plan. La empresa es la que hace las aportaciones en favor de sus trabajadores.

Cuando se trata de empresas pequeñas, existe una modalidad denominada planes de pensiones de empleo de promoción conjunta, que permite adherirse a un plan ya creado. De esta forma, el coste para la empresa se reduce y los empleados pueden seguir beneficiándose de las ventajas que proporciona formar parte de estos planes de pensiones de empresa. Una solución conjunta, cuyas condiciones ya han sido pactadas y donde la propia compañía debe garantizar su cumplimiento de cara al trabajador que se adhiere.

 

Comisión de control

Formada por los trabajadores y representantes de la empresa. Será la encargada de la supervisión del funcionamiento y de definir las políticas de inversión. Además, determina y promueve:

  • La regulación del plan y su normativa
  • Decisión y selección de la entidad gestora que gestionará los activos
  • Elección y contratación de la auditora externa
  • Selección del fondo de pensiones donde quedará integrado el plan

Partícipe

Son los trabajadores vinculadas de manera laboral con la la empresa promotora:

  • Trabajadores con relación laboral de carácter especial. Independientemente del régimen de la Seguridad Social en el que estén dados de alta.
  • Socios. Trabajadores, y de sociedades cooperativas y de sociedades laborales.
  • Personal de las administraciones y entes públicos.
  • Empresario individual.
  • Personas trabajadoras con los que la empresa se haya comprometido sobre sus pensiones, indiferentemente de si su relación laboral ha finalizado. 

Beneficiarios

Son las personas designadas por los partícipes, que adquieren el derecho a recibir las prestaciones en caso de fallecimiento del partícipe.

Clasificación según el tipo de plan de empleo 

Existen tres modalidades de plan de pensiones de empleo, según estas categorías:

  • Aportación definida: Tanto el promotor como el empleado determinan previamente la cantidad que se va a aportar anualmente a favor de este último. En ningún caso se puede garantizar a cuánto ascenderán las prestaciones en el futuro. 
  • Prestación definida: En este caso, lo que se define previamente son las prestaciones que recibirán los beneficiarios del plan.
  • Mixtos: Existe esta modalidad intermedia, en la que se define tanto la aportación, como la prestación final. 

 

¿Cómo operar con un plan de pensiones de empleo?

Aportaciones extraordinarias

Independientemente de la política de aportaciones de la empresa, el empleado puede realizar aportaciones extraordinarias al plan de pensiones de la empresa, siempre que al final del año no supere el límite de 4.250€.

Estas aportaciones se pueden llevar a cabo a lo largo del año fiscal de manera mensual o de manera esporádica.

Rescatar el plan

Una vez que se produzcan las contingencias cubiertas por el plan, el empleado puede rescatar los derechos consolidados (su dinero) en forma de renta o en forma de capital o de forma combinada.

Traspasos

Los trabajadores que sean titulares de un plan de pensiones individual pueden traspasar sus derechos consolidados a su plan de pensiones de empleo, sin ningún tipo de restricción.

Sin embargo, el capital de un plan de pensiones de empleo no se podrá movilizar hacia otros planes de pensiones o planes de previsión asegurados (PPAs) hasta que no se termine la relación laboral con la empresa promotora.

 

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