Seguro que en muchas ocasiones has pensado en formas reducir la factura de la luz o el gas, sobretodo ahora que el precio de la luz desde 2020 ha subido más de un 500%. En enero de 2021 hemos pagado 41,1€/MWh contra los 243,43€/MWh en septiembre de 2022, llegando a estar a 258,13€/MWh en julio de 2022. Acciones diarias sencillas te podrán ayudar a reducir esta factura y ahorrar algún dinero al final del mes y, quizás, a ese mismo ahorro les podrás sacar rendimiento invirtiendolo.

Cómo ahorrar energía en casa: Importancia del ahorro energético y el cambio climático

Junto con el agua y la cesta de la compra, una parte significativa de nuestro ingresos son destinados a pagar mensualmente la factura eléctrica. Acciones diarias sencillas te podrán ayudar a reducir esta factura y ahorrar algún dinero al final del mes y, quizás, a ese mismo ahorro les podrás sacar rendimiento invirtiendolo.

Además del factor precio, ahorrar en energía no solo te ayuda a ti mismo, sino que ayudas a frenar el cambio climático. La denominada ecología doméstica (acciones en el hogar que favorecen el mantenimiento del medio ambiente) aunque considerada de forma individual puede parecer poco útil, si ponemos todos de nuestra parte, el efecto de pequeños actos puede llegar a ser muy grande y beneficioso para la naturaleza. Si tu objetivo es ahorrar lo máximo en tu próxima factura, estás en el lugar indicado. 

Consulta este cuadro resumen donde te dejamos 10 tareas diarias que te ayudarán a ahorrar energía en casa y que te detallamos a continuación:

10 Consejos sobre cómo ahorrar energía

Estos trucos que se siguen, aunque sean sencillos, de nada vale hacerlo solo un día, sino que tienen que convertirse en un hábito más de tu día a día. Esa será la clave de tu éxito.

Aprovechar la luz natural

Son muchas las horas de luz que tenemos y que debemos aprovechar. Ya sea por mero hábito o por inconsciencia, solemos encender las luces nada más levantarnos o a media tarde cuando hay luz natural suficiente para no tener que gastar en ella. Por ello, hay que utilizar las habitaciones mejor orientadas al sol para las actividades que requieran más atención visual. Así, además de proteger nuestra vista, utilizaremos varias horas menos de luz al día.

Comprar electrodomésticos de alta eficiencia energética

Gracias a normativas europeas, desde hace unos años todos los electrodomésticos deben incluir un etiquetado que indique la eficiencia energética del producto. Esa eficiencia marca lo bien o mal que el aparato aprovecha la energía para realizar su función.  Si adquirimos aquellos que realizan una misma función con menor consumo energético conseguiremos reducir la factura de la electricidad.

Por ejemplo, partiendo del consumo de un electrodoméstico medio del mismo tipo, un electrodoméstico de clase A consume un 55% menos de energía, mientras que un electrodoméstico de clase G consume un 25% más.

Cambiar las bombillas de casa

Una manera de conseguir un ahorro significativo en la factura a final de año es cambiando las antiguas bombillas que tengamos en casa por bombillas LED o de bajo consumo que, actualmente, son las más eficientes energéticamente.

Para que se entienda mejor, una bombilla clásica de 60W consume a la hora 60Wh (o 0,006kWh), mientras que una LED solo consume entre 4 y 9W a la hora. Lo cual, es una diferencia importante. 

No dejar los enchufes puestos

Una manía que tenemos todos a diario es la de dejar los electrodomésticos enchufados aun cuando no lo usamos, dejándolos en stand-by. Aunque parezca que dejarlos así supone un coste irrisorio, lo cierto es que consume mucho más de lo que parece. El gesto de quitar de la corriente todo aquello que no se use te ayudará a bajar unos euros el consumo de energía.

Para que puedas ver por tí mismo el gasto que supone, la OCU tiene una calculadora para conocer el consumo energético de nuestros electrodomésticos cuando están en stand-by. Para que te hagas una idea, una televisión de 6W de potencia, consume 52kWh, suponiendo un coste anual de más de 8 euros y emisiones de más de 34 kilos de C02 a la atmósfera.

Mantener la temperatura que necesitas

Aumentar la temperatura de la calefacción o reducir la del aire acondicionado supone incrementar el consumo de luz en casa. 

En general, se considera que la temperatura de confort (con las que nos sentimos bien)  en invierno se encuentra entre los 19-21 grados en invierno, y entre 24 y 26 grados en verano. Sobrepasarlas no nos lleva a sentirnos mejor y solo hacemos que nuestra factura sea aún mayor.

Ajustar la potencia energética contratada

Las compañías eléctricas permiten elegir entre varias potencias según el consumo que realizas. No consumirá lo mismo un hogar de 3 personas que de 5 o una en la que sus miembros trabajen fuera la mayor parte del día. Por ello, es importante revisar qué potencia se contrató y si es actualmente acorde con lo que se consume.

Además, algunas tarifas tienen variaciones en el precio de la electricidad según la hora y el día de consumo. Por tanto, saber cuándo se gasta te permitirá contratar aquella tarifa en el que el coste de la electricidad sea menor en el tramo horario en el que más gastas

Controlar el gasto al cocinar

La cocina es uno de los lugares de la casa donde mayor es el gasto en energía. Para controlar mejor el consumo de electricidad, lo recomendable es evitar usar el horno si la vitrocerámica o el microondas te pueden ser igual de útiles.

Además, a la hora de calentar los alimentos, siempre es mejor hacerlos todos juntos en vez de ir uno a uno y aprovechar el calor residual del  horno o vitro para acabar de cocinar los alimentos.

Ventanas, cortinas y materiales de construcción

Si a la hora de comprar la vivienda o de decorarla usamos elementos que permitan mantener el calor o el frío podremos reducir el consumo eléctrico. No todos los materiales de construcción mantienen de igual forma la temperatura. Adaptarlos al clima que tengamos nos permitirá no depender tanto de la calefacción y refrigeración de la casa.

Aparte, a lo largo del día, tener cortinas y amplias ventanas nos permite autorregular la temperatura interior de la casa, ajustándola a nuestras necesidades y sin tener que encender ningún aparato eléctrico.

Evitar abrir demasiado el frigorífico y congelador

Otra de nuestras grandes manías es pasar minutos y minutos delante del frigorífico o congelador pensando en qué llevarnos a la boca. Este hecho supone aumentar la temperatura de estos electrodomésticos. Para recuperar la temperatura que tenían, deberán consumir más energía, lo que supondrá un mayor gasto.

Para evitarlo, es recomendado pensar antes de abrir la nevera qué quieres comer y abrirla solo el tiempo justo para coger lo necesario y cerrarla. Así evitarás encontrarte sorpresas en tu próxima factura.

Lavar la ropa en frío o bajas temperaturas

El 90% del consumo de electricidad que realiza la lavadora se debe a la temperatura a la que se lava la ropa. Elegir programas de lavado a bajas temperaturas puede suponer una opción sencilla de ahorro.

Ve crecer tus ahorros

Cuanto más ahorres, más fácil será que alcances tus objetivos financieros. Sin embargo, hay una forma de sacar aún más rendimiento a esos ahorros: invirtiéndolos. Tu nos dices qué objetivos vitales tienes y Finsei te ayudará para que te sea más fácil alcanzar tus metas. Diseñamos un plan de ahorro e inversión totalmente adaptado a tus circunstancias y necesidades. Cada persona es única y cada plan que diseñamos es diferente.

 

Te animamos a que pruebes nuestra herramienta de planificación financiera. Es gratuita, no genera ningún compromiso y te ayudará a entender cómo invertir tu dinero te puede ayudar a alcanzar tus metas financieras con menos esfuerzo. Ya sabes, si te animas, nosotros velamos por ti y por tus sueños

LO MÁS LEIDO